{"id":21,"date":"2006-11-28T11:21:00","date_gmt":"2006-11-28T11:21:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistadeferrocarrils.wordpress.com\/2006\/11\/28\/el-ferrocarril-un-patrimonio-inexplorado\/"},"modified":"2006-11-28T11:21:00","modified_gmt":"2006-11-28T11:21:00","slug":"el-ferrocarril-un-patrimonio-inexplorado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elpunt.cat\/carlesgorini\/2006\/11\/28\/el-ferrocarril-un-patrimonio-inexplorado\/","title":{"rendered":"El ferrocarril, un patrimonio inexplorado"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin:0\"><span lang=\"CA\"><span style=\"font-family:Arial\">Carles Gorini<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin:0\"><span style=\"font-family:Arial\"><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin:0\"><span lang=\"CA\"><span style=\"font-family:Arial\"><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin:0\"><span lang=\"CA\"><span style=\"font-family:Arial\"><br \/>Alg\u00fan d\u00eda se deber\u00e1 estudiar en serio por qu\u00e9 los ni\u00f1os siguen dibujando cajas con chimeneas y ruedas de palos cada vez que se les pide representar un tren. La posibilidad de que alguno de ellos haya visto funcionar al Caballo de Hierros es escasa en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En este pa\u00eds la gente viaja poco en tren aunque cada vez va m\u00e1s en \u00e9l. Los que lo hacen a diario, utilizan otro tipo de cajas diferentes a las que dibujan los ni\u00f1os, donde la certeza de que es un tren s\u00f3lo viene dada por que circula por la v\u00eda. Por su dise\u00f1o no difiere mucho de un tranv\u00eda o un autob\u00fas y parece que los medios de transporte colectivo pretenden unificar su imagen, o quiz\u00e1s, desean camuflar mejor su presencia. El tren se usa m\u00e1s, es cierto, pero emociona menos.<\/p>\n<p>Hacia mediados de los a\u00f1os noventa, Miquel Llevat, por aquel entonces director de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (F.G.C.), tom\u00f3 la responsabilidad de emprender la restauraci\u00f3n de diversos trenes antiguos. La idea era superar las expectativas de la demanda, que el cliente de F.G.C. encontrara alguna cosa en el trayecto que no se esperara, algo amable que mantuviera vivo en la memoria el viaje y le proporcionase una experiencia agradable relacionada con el ferrocarril. Se pretend\u00eda pues, una fidelizaci\u00f3n del cliente a partir del est\u00edmulo de aquel recuerdo de la infancia, del reencuentro con aquella m\u00e1quina que resoplaba y echaba humo, pero que hasta entonces viv\u00eda dibujada en un papel.<\/p>\n<p>Aunque no s\u00f3lo de recuerdos se construye una imagen. Para potenciar el uso del ferrocarril, sin duda el medio m\u00e1s seguro y socialmente rentable, F.G.C. instaur\u00f3 un programa enfocado a las escuelas. Desde sus inicios y hasta nuestros d\u00edas, miles de escolares han podido comprobar c\u00f3mo era en realidad aquel objeto que, hasta entonces, tan solo estaba en su imaginaci\u00f3n. Pero aun con ser muchos los que han recibido el bautismo del vapor, m\u00e1s son los que siguen sin pasar esta experiencia positiva que deber\u00eda propiciar una mejor percepci\u00f3n de la utilidad del transporte p\u00fablico. A pesar que el desarrollo del proyecto ha resultado exitoso para Ferrocarrils, y que pod\u00eda haber sido exportado con facilidad a otros operadores de transporte, parece que la idea no cal\u00f3 m\u00e1s all\u00e1. Nadie parece haberse hecho eco.<\/p>\n<p>De hecho, uno de los problemas para incorporar el discurso hist\u00f3rico del ferrocarril al quehacer diario de la gente reside en la ausencia de cualquier tradici\u00f3n semejante en esta parte de los Pirineos. M\u00e1s parece que, cuando esto se pretende, se est\u00e9 tratando de importar alguna cosa que funciona muy bien en otro lugar sin haber entendido el por qu\u00e9, si saber qu\u00e9 motiva a alemanes, ingleses o americanos, a gastar un tiempo de su ocio y un buen dinero de sus bolsillos, a subirse en viejos trastos animados por carb\u00f3n.<\/p>\n<p>Es precisamente Alemania un pa\u00eds por el que, casi a diario, circulan locomotoras a vapor. Las hay muchas y variadas. Su n\u00famero supera con creces el millar y se las puede ver por cualquier punto cardinal. All\u00ed siempre se afirm\u00f3 que su conservaci\u00f3n obedec\u00eda a la necesidad de mantener una reserva estrat\u00e9gica que pudiese garantizar un m\u00ednimo transporte, ante un contratiempo originado por la dependencia de combustibles importados; pero m\u00e1s se asemeja a la posibilidad de hablar en voz alta de un tiempo que a los alemanes les ha sido vedado, el de aquellos a\u00f1os en los que su ferrocarril resum\u00eda la potencia del Estado y era el escaparate de una supremac\u00eda tecnol\u00f3gica. No en vano, las placas de las locomotoras exhib\u00edan los nombres de las mismas acer\u00edas que forjaron la m\u00e1quina b\u00e9lica del Tercer Reich.<\/p>\n<p>Pero todo esto aqu\u00ed no sucedi\u00f3. El pasado del transporte p\u00fablico espa\u00f1ol no es m\u00e1s que un desfile pat\u00e9tico, una galer\u00eda de objetos perdidos que con el tiempo pueden incluso parecer grotescos. Son los restos, los saldos, casi las virutas de aquellas m\u00e1quinas que llevaron a Europa por dos veces a la hecatombe durante el siglo XX. En este contexto, pues, resulta extremadamente dif\u00edcil construir un discurso para la historia del transporte espa\u00f1ol. Los museos dedicados a ello no conectan con el p\u00fablico y, experiencias como la de F.G.C. no son m\u00e1s que un espejismo en el desierto que, posiblemente, hoy haya olvidado el prop\u00f3sito inicial.<\/p>\n<p>La prueba m\u00e1s contundente se encuentra en la utilizaci\u00f3n que se hace, de vez en cuando, de aquellos trenes viejos que han sido salvados del soplete. No se persigue con ellos la idea que expresaba Llevat, ni mucho menos se relaciona con aquella otra que mueve a muchos alemanes, ingleses y norteamericanos, a correr tras los penachos de vapor. Las apariciones de los artefactos hist\u00f3ricos del transporte p\u00fablico que se han conservado en funcionamiento, no resultan otra cosa que atracciones circenses, desconectadas de cualquier tradici\u00f3n y, por consiguiente, s\u00f3lo pueden proporcionar sensaciones, nunca revivir emociones.<\/p>\n<p>Desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os se viene trabajando en un antiguo dep\u00f3sito de locomotoras, en Lleida, en la restauraci\u00f3n de trenes antiguos. Despu\u00e9s de este tiempo, en que se han devuelto a la circulaci\u00f3n un n\u00famero sensible de locomotoras a vapor, resulta sorprendente la escasa repercusi\u00f3n que esta actividad ha tenido hasta hoy. Acaso el \u00faltimo fabricante de zuecos de este pa\u00eds ser\u00e1 m\u00e1s conocido que la actividad que ejercen en la Associaci\u00f3 per a la Reconstrucci\u00f3 del Material Ferroviari. Gracias a un acuerdo entre la Diputaci\u00f3n de Lleida y la Fundaci\u00f3n de los Ferrocarriles Espa\u00f1oles se iniciaron, en 1996, las actividades de este grupo. Como primer prop\u00f3sito se procedi\u00f3 a establecer un servicio tur\u00edstico entre la ciudad de Lleida y la Pobla de Segur, mediante un tren de vapor. Con posterioridad se acometi\u00f3 la restauraci\u00f3n de diversas locomotoras por encargo de ayuntamientos o comunidades aut\u00f3nomas que pretend\u00edan imitar la soluci\u00f3n leridana para sus l\u00edneas ferroviarias de escaso tr\u00e1fico y numeroso d\u00e9ficit.<\/p>\n<p>Pero a pesar de la cantidad y calidad de los trabajos descritos, la puesta en pr\u00e1ctica de los proyectos, la supervivencia diaria de la idea, ha fracasado una y otra vez. Nunca se ha logrado la superaci\u00f3n de la expectativa de la demanda porque se ha decidido implantar los proyectos donde tal demanda no exist\u00eda. La quiebra, y posterior desmantelamiento del Museu del Transport de Catalunya resulta una prueba m\u00e1s que evidente. Nadie supo qu\u00e9 hacer con los restos de los veh\u00edculos que durante a\u00f1os hab\u00edan asegurado la movilidad de los barceloneses, y que al final de su carrera se amontonaban en las cocheras de la ciudad que, a su vez, eran reconvertidas en espacios de uso p\u00fablico de los que se estaba tan necesitado. Las tentativas para aprovechar alguno de esos edificios para esbozar algo parecido a un museo eran deso\u00eddas y, de mientras, toda esa chatarra era enviada al coraz\u00f3n del Pirineo donde deb\u00eda florecer algo que nunca se supo muy bien lo que era y en lo que se lleg\u00f3 a invertir una gran cantidad de dinero.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds sin una historia explicada del transporte colectivo, primero es necesario investigar en las ra\u00edces del fen\u00f3meno para, a partir de ah\u00ed, construir una experiencia propia. No valen las recetas extranjeras. Jam\u00e1s nadie en su sano juicio crey\u00f3 que este pueblo era el mejor construyendo locomotoras, autobuses o aeroplanos, aunque no cabe duda que en un pa\u00eds que necesit\u00f3 mandar a una mitad de sus gentes, a vivir y a trabajar en las tierras de la otra mitad, el transporte tuvo que desempe\u00f1ar un papel m\u00e1s que decisivo.<\/p>\n<p>El ferrocarril, como los dem\u00e1s medios de locomoci\u00f3n, tiene entre nosotros un car\u00e1cter m\u00e1s humano y<br \/>\nmenos t\u00e9cnico. Es m\u00e1s qu\u00e9 transportaba y menos la tecnolog\u00eda que lo permit\u00eda, pues le era ajena. Quiz\u00e1s sea mostrar esa realidad la que consiga conectar con las personas y pueda ser, a partir de ah\u00ed, cuando existan posibilidades de sorprender, de emocionar. Desde ese momento se estar\u00e1 en condiciones de superar aquello que se ped\u00eda, y se estar\u00e1 trabajando de forma real por una mejor percepci\u00f3n del transporte p\u00fablico, reconociendo su papel en el pasado para advertir de su importancia en el futuro.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carles Gorini Alg\u00fan d\u00eda se deber\u00e1 estudiar en serio por qu\u00e9 los ni\u00f1os siguen dibujando cajas con chimeneas y ruedas de palos cada vez que se les pide representar un tren. La posibilidad de que alguno de ellos haya visto funcionar al Caballo de Hierros es escasa en nuestros d\u00edas. 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